Leyla
Llegué a mi apartamento con la arena todavía pegada a los pies y una furia que no sabía si era contra Noha o contra mí misma por haber disfrutado tanto esa tarde antes de que él la arruinara.
Porque la arruinó. Estábamos perfectos. Helado de pistacho, pies descalzos, risas, agua lanzada, arena en el pelo. Estábamos siendo nosotros. Y justo cuando por primera vez en semanas sentí que podía volver a confiar en él, sacó el tema de Derek con esa cara de detective que le conozco cuando cree qu