DAFNE
Los vi caminar hacia la puerta desde la ventana del segundo piso.
Génesis y Ethan. Tomados de la mano. Sin armas. Sin chalecos. Caminando hacia mi casa como si fueran a una cena y no a una negociación con una mujer que tiene a su hijo con un arma en la cabeza.
Veinte años desde que Ethan me dejó por ella. Y ahí estaban. De la mano. Con el pelo canoso y las caras marcadas por el tiempo pero con la misma postura de siempre: él protector, ella invencible. La pareja perfecta caminando hacia m