Adonias
—No puedo quedarme aquí.
Lo dije tres veces. A Leyla. A Noha. A Ashley. A Valentina a cualquiera que estuviera dispuesto a escucharme en esa sala donde todos nos habían dejado como piezas inútiles mientras mis padres caminaban hacia una casa donde mi hermano tenía un arma en la cabeza.
—No es seguro, Adonias —dijo Leyla—. Tus padres saben lo que hacen. La policía está afuera. Lo mejor que puedes hacer es esperar.
—¿Esperar? Mi hermano gemelo está con una psicópata ¿Y me pides que espere