Génesis
Llegué a casa y fui directo a la habitación de los gemelos.
Caminé por el pasillo con el corazón latiéndome en la garganta y abrí la puerta del cuarto que Vanessa había decorado con tanto amor, con sus cunas blancas y sus sábanas de estrellas y lunas, y necesité verlos para poder respirar.
Ahí estaban. Adam dormido con los puños cerrados, Adonias despierto, mirando el móvil de animales que giraba sobre su cuna con esos ojos enormes que eran iguales a los míos.
Los tomé a los dos. Uno en