Noha
Desperté con un dolor de cabeza que podría haberme partido el cráneo en dos.
El techo no era el mío. Las sábanas no eran las mías. Y había alguien acostado a mi lado.
Me giré despacio, con el terror irracional de quien no recuerda absolutamente nada de la noche anterior.
Alec.
Estaba acostado boca arriba, completamente vestido, con los zapatos puestos. Yo también tenía la ropa puesta, aunque arrugada de una manera que sugería que me había dormido en la posición exacta en que caí.
Lo sacudí