LEYLA
Tenía a uno de los gemelos en brazos y el mundo entero había dejado de existir.
Era el más pequeño de los dos. El que había nacido segundo, el de llanto más suave, el que según Ethan tenía la nariz de Génesis aunque yo juraba que esa nariz era cien por ciento Fox.
Génesis dormía en la cama, agotada después de un día que la había dejado sin una sola gota de energía. El otro gemelo descansaba en la cunita junto a ella.
La puerta se abrió despacio.
Levanté la mirada lista para fulminar a qui