Leyla
Las flores que llevaba eran horribles. Un ramo de margaritas baratas que compré en el puesto de la esquina del hospital porque no tuve tiempo de buscar algo mejor. Pero Will siempre decía que las margaritas eran sus favoritas porque eran "las únicas flores que no intentan ser más de lo que son". Así que ahí iba yo, con un ramo de flores honestas para un hombre que había pasado los últimos meses mintiendo.
La ironía no se me escapaba.
Cuando entré a la habitación, Will estaba despierto. Re