36. El Sacrificio
Con una ferocidad implacable, Merik se abalanzó sobre el valiente lobo, sus garras afiladas como cuchillas descendieron con una precisión letal.
El impacto fue devastador. Las garras de Merik atravesaron el pelaje de Bronnie con un corte limpio y mortal. Un gemido de dolor escapó de los labios de Bronnie mientras caía al suelo, su mirada reflejando el sufrimiento que lo consumía. El bosque, que había sido testigo de la valentía y el sacrificio de los lobos, quedó sumido en un silencio lúgubre.