35. Fuego en el Bosque
La lucha con Merik había alcanzado un punto crítico, y el peligro aumentaba tanto para el demonio como para la loba, Anabella. Los lobos que aún estaban en pie luchaban con una ferocidad desmedida, siguiendo el ejemplo de Anabella y enfrentando a los demonios con determinación.
Merik, el demonio despiadado, estaba recibiendo golpes firmes pero letales de parte de Anabella. Cada uno de sus movimientos era ejecutado con precisión y rapidez, y sus colmillos y garras brillaban con un deseo feroz de