28. El Dardo Traidor
La sorpresa lo invadió cuando comprendió que este dardo había logrado atravesar el espacio de vínculo que compartía con Zuke, su aliado de confianza.
Karios extrajo cuidadosamente el dardo de la pared, y sus ojos se clavaron en él con un reconocimiento inquietante. Era un arma que conocía muy bien, y su rostro se tornó serio mientras sopesaba las implicaciones de lo que acababa de ocurrir. Su guerrero, quien lo acompañaba en ese momento, estaba atónito ante la audacia de quien se atrevió a daña