Hesy se dirigió a una pequeña panadería en los confines del mercado, un lugar de encuentro discreto acordado con Meryre. El aroma a pan recién horneado y dátiles dulces se mezclaba con el hedor de la calle, ofreciendo una tenue cubierta para sus pensamientos. Meryre ya lo esperaba, sentado en un banco de madera, con una hogaza de pan a medio comer y una mirada que reflejaba la misma ansiedad que Hesy sentía.
—Maestro Meryre —dijo Hesy, su voz apenas un murmullo al sentarse a su lado.
—Capitán H