En la intimidad discreta de los aposentos de Meryre, lejos de la incesante vigilancia del Visir, un silencio tenso se había apoderado de la estancia. El anciano Maestro Escriba y el Capitán Hesy estaban inclinados sobre el mapa fluvial de Huni, la pequeña lámpara de aceite en el centro de la mesa apenas necesaria bajo la luz que se colaba por las rendijas del techo. El papiro, delgado y gastado por el tiempo, revelaba un laberinto de líneas tortuosas, símbolos enigmáticos y nombres de calas y r