—Llevad a estos hombres. —ordenó Hesy a su oficial—. Y asegurad estos túneles. Nadie más entra ni sale. Y tú, arquitecto Menna... serás llevado ante el Faraón.
Menna miró al Capitán Hesy. La intervención había sido inesperada, un golpe de suerte o quizá una señal de los dioses.
Mientras los guardias del visir eran escoltados lejos y los oficiales de Hesy aseguraban el área, Bek se arrodilló junto a Menna, ayudándolo a incorporarse.
—¡Menna! Estás herido.
—No es nada —dijo Menna, sintiendo el do