Elías despertó sobresaltado.
Su cuerpo reaccionó antes que su mente. Se incorporó de golpe, con el pecho agitado y la respiración cortada. Durante unos segundos buscó desesperadamente orientarse. Oscuridad. Silencio. Una ventana. Una lámpara. Una cama demasiado cómoda. Tardó varios latidos en recordar que estaba en Hacienda Renacer y no en una celda. Aun así, el corazón siguió golpeándole las costillas como si estuviera a punto de enfrentar una pelea.
A su lado, Valeria se movió ligeramente e