Leo encontró a Valeria en el despacho de Elias, revisando unos informes del viñedo. La vio palidecer al ver su expresión.
—Tranquila, Valeria —dijo Leo, manteniendo la voz lo más calmada posible—. Es Elias. Hubo un incidente en la prisión, pero está bien. Está en el hospital.
Valeria se puso de pie de golpe, las manos temblando. —¿Incidente? ¿Qué pasó?
—Intentaron hacerle daño, pero no fue nada grave —se apresuró a explicar Leo, viendo el pánico en sus ojos—. Lo importante es que está bi