Una semana había pasado desde que Elías fue encarcelado. Para Valeria, esos días fueron un lento recuperarse del colapso y la amenaza de aborto. Permaneció ingresada tres días, y aunque ya estaba en casa, su vida era un cuidadoso equilibrio entre el reposo y la angustia.
Mauricio la llevaba en silla de ruedas a visitar a Gabriel, quien ahora estaba en una suite normal, liberado de la mayoría de los aparatos, pero aún sumido en un coma profundo. Los estudios mostraban actividad cerebral leve,