Este es mi desastre.
Punto de vista de Catalina
A la mañana siguiente, apenas pude arrastrarme fuera de la cama.
Tenía los ojos hinchados de haber llorado toda la noche y sentía como si no hubiera dormido nada.
La casa estaba en silencio, y el peso de todo lo ocurrido flotaba sobre mí como una nube espesa. Carlota no había salido de su habitación.
Adrián seguía sin llamar. Era como si el mundo entero me hubiera dado la espalda.
De pronto, sonó un golpe suave en la puerta. Me sequé la cara, intentando recomponerme.