Este es mi desastre.
Punto de vista de Catalina
A la mañana siguiente, apenas pude arrastrarme fuera de la cama.
Tenía los ojos hinchados de haber llorado toda la noche y sentía como si no hubiera dormido nada.
La casa estaba en silencio, y el peso de todo lo ocurrido flotaba sobre mí como una nube espesa. Carlota no había salido de su habitación.
Adrián seguía sin llamar. Era como si el mundo entero me hubiera dado la espalda.
De pronto, sonó un golpe suave en la puerta. Me sequé la cara, intentando recomponerme. ¿Quién podía ser?
Cuando abrí, era Zoe. Sin decir una palabra, entró y me rodeó con un abrazo fuerte.
—Siento muchísimo que tengas que pasar por esto —susurró, con una calidez que casi me hizo derrumbarme.
Parpadeé y me separé lo justo para mirarla a la cara.
—¿No estás… asqueada?
Negó con la cabeza de inmediato.
—¿Asqueada? ¿Por qué iba a estarlo, Catalina?
—Quiero decir… —se me quebró la voz—. Todo el mundo ha visto las fotos. Los titulares. Me están llamando cosas horribles, Zoe.
Zoe me sostu