Sabías que Adrian estaba comprometido.
Punto de vista de Catalina
Me quedé mirando la pantalla, con el corazón desbocado. Fotos de Adrián y de mí… besándonos. Inundaban todos los portales de noticias y cada red social.
¿Cómo había pasado esto? ¿Cómo algo tan privado… había salido a la luz?
No podía respirar. Los titulares me gritaban desde la pantalla.
«Heredero Serrano envuelto en escándalo con su asistente mayor»
Busqué el teléfono a tientas, con las manos temblorosas, y llamé a Adrián. Sonó una y otra vez, pero no respondió.
Ni un mensaje. Nada.
—Vamos, Adrián, por favor… —susurré, pero sonó inútil incluso para mí.
De pronto, escuché a Carlota gritar desde su habitación.
—¡Mamá!
Antes de que pudiera reaccionar, irrumpió en la sala, pálida, aferrando su teléfono con fuerza.
Me lo puso delante de la cara, con la voz temblorosa.
—¿Qué… es esto? —preguntó, con los ojos abiertos de par en par—. ¿Qué está pasando?
No supe qué decir. Abrí la boca, pero no salió ningún sonido. Ella estaba temblando, mirando la pantalla como si