Problemas y más Problemas.
El martes comenzó con una calma extraña, de esas que anuncian tormentas invisibles.
La oficina estaba más silenciosa de lo habitual, como si las paredes aún conservaran el eco del fin de semana que ninguno de los dos, ni Valentina ni Alexander, podía borrar de la mente.
Alexander había llegado temprano, puntual como siempre, pero con una tensión que no supo disimular.
Había pasado la noche repasando cada instante junto a ella: la manera en que su cabeza descansaba sobre su hombro, el calor de s