La Grieta.
Valentina se movía por la oficina con la sonrisa ligera, intentando aparentar normalidad, pero cada gesto era un esfuerzo calculado.
Lucca estaba a su lado, sirviendo café, revisando papeles, haciendo comentarios que normalmente la hacían reír, y ella respondía con cortesías que sonaban más automáticas que genuinas.
Él notó la diferencia de inmediato.
No era un reproche; su mirada era suave, atenta, casi protectora, pero clara en su curiosidad.
—Valen —dijo, mientras colocaba un informe sobre s