El Origen del Incendio.
El reloj digital marcaba las 8:54 a.m. y, al cruzar la puerta de la oficina de Alexander Roth, Valentina sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
Todo parecía más grande de lo necesario: los ventanales amplios, las paredes de vidrio, incluso el silencio que flotaba pesado entre las mesas y las sillas.
Cada objeto parecía estar dispuesto para medirla, cada línea recta de la oficina parecía guiarla hacia un destino que ella no quería enfrentar.
Se sentó al borde del sofá frente a su escritorio