Fiorella
El placer y el dolor arden dentro de mí y caen en cascada sobre mi cuerpo.
Siento como si estuviera siendo empalada en su pene cuando un rayo de dolor atraviesa mi cuerpo, pero el dulce placer hace que mi alma regrese a los brazos de la pasión.
El placer en su forma más pura recorre cada fibra de mi ser, prendiéndome fuego. Viene en ondas superpuestas. Mi cuerpo se inclina ante la sensación, cediendo a ella. A él.
Luciano agarra mis caderas, clavando sus ojos en los míos mientras mueve