Fiorella
Firmé el contrato.
Un contrato más de venta. Esta vez mientras firmo, todo rastro de humanidad me deja.
Mi padre mira emocionado. Por supuesto que lo haría. Va a ser un hombre rico.
Debe estar en el séptimo cielo.
Treinta millones solo por venderme, y toda la riqueza del sindicato. Lo escuché hablar con alguien por teléfono. No sé quién era, pero sonaba como si estuvieran involucrados. En este gran plan de mierda.
—Maravilloso. Mi querida niña. Nunca supe que serías tan valiosa para mí