Luciano
Aún no ha terminado. Ni por asomo. Yo también lo veo. Andreas. Pero no lo suficientemente rápido. Mi hermano se las arregló para apuntarme con su arma primero.
—Maldición, levántate—exige. Fiorella y yo nos ponemos de pie. La empujo detrás de mí—. Qué noble de tu parte. Siempre pensando en el coño primero.
—Que te den. Vete a la mierda, Andreas, y todo lo que eres. No tienes ninguna justificación para lo que has hecho. Dividí el imperio en cuatro partes para que todos pudiéramos ser igual