El funeral de papá fue duro de otra manera. De una forma que no puedo describirle a nadie. Cuando colocaron su cuerpo en la tierra, me di cuenta de lo mucho que significaba para mí. Lo admiraba como un niño y como un hombre. Él era mi todo.
El de Priscilla fue otro duro por el lugar que siempre tendrá en mi corazón. Ella era una mujer que estaba ahí para mí cuando necesitaba una madre.
El suyo fue el último, cerrando la semana pasada.
Esta semana es la primera semana despejada que he tenido. La