Sorpresa de amor. 3
El capitán puso en marcha el yate y Edneris dejó el ramo de rosas sobre la mesa, frente al largo sofá atornillado firmemente al suelo por si la corriente se volvía violenta. Le gustó mucho cómo era el interior de aquel lugar, y fácilmente habría pasado horas contemplando cada detalle; sin embargo, Owen entró a buscarla, pues la verdadera sorpresa estaba afuera, en la popa, por suerte ya no llovía y la noche pintaba para ser completamente estrellada hasta el amanecer.
Mientras el yate avanzaba s