En confianza. 2
Bajó la vista, como si dudara, luego la subió de nuevo, encontrándose con los ojos de él, una vez, dos veces, hasta que sus pies la acercaron medio paso más y sus dedos apretaron un poco los de Owen. Él no dijo nada, no se movió tampoco, solo esperó y eso le dio a Edneris el último empujón que necesitaba, se inclinó hacia él, cerró los ojos por un instante y se atrevió a buscar sus labios.
— ¡Edneris! — gritó Alice, saltándole encima de improvisto, haciéndola volver al presente y recordar dónde