Sus palabras envían un fogonazo de calor a todo mi cuerpo. Mi vientre crepita con la misma intensidad de las llamas de una fogata. Mis pezones palpitan y mi coño se humedece tanto que mis fluidos traspasan la tela de mi braga y empapan la parte interna de mis muslos. Estoy tan excitada que su sola voz es suficiente para causar estragos en todo mi cuerpo. Trago grueso, mientras lo observo a través de mis pestañas. Mirarlo desde esta posición en la que estoy lo hace parecer un dios poderoso y desp