Capítulo 54 Otra batalla perdida
Comienzo a preguntarme qué demonios hago con una mujer tan insignificante y aburrida como ella, teniendo a mi disposición tantas opciones que podrían brindarme infinitas noches de placer y satisfacción. Sin embargo, en cuanto ella me mira con esa inocencia, pero, al mismo tiempo, con hambre y necesidad, repasándome como si fuera el último vaso de agua del desierto o el primer plato de comida que ve luego de haber permanecido mucho tiempo sin comer; me doy cuenta de que ninguna otra mujer me ha m
Nos vemos más tarde!!
| 42