El dolor que siento en todo el cuerpo es insoportable, pero los calmantes han logrado minimizarlos. Aún no puedo moverme con facilidad, o en otras circunstancias ya me habría largado de este lugar. Tengo miedo de que me encuentren y me vuelvan a encerrar en ese maldito sótano. Muchas de las chicas que salieron de allí jamás regresaron. Incluso, ella, Mirabella…
―Massimo, es como un ángel de la guarda ―sonríe orgullosa cuando lo dice―. Siempre está cerca, cuidándome ―niega con la cabeza―. Nunca s