Amos del placer (Libro 3) Capítulo 59 Atada a mí de por vida
Aprovecho que, Rachel, sigue con la chica que encontramos en la mansión del senador, para darme un baño. Me desnudo por completo y arrojo la ropa al cesto de la ropa sucia. Me detengo frente al espejo del tocador. Observo al hombre parado frente a mí. Esta vez la operación se llevó a cabo sin recibir ni un solo rasguño. Inhalo profundo. Doy gracias a Dios por eso. La captura de ese hijo de puta no me ofrece ningún tipo de seguridad. No sé por qué, pero creo que nos falta algo. Me temo que estamo