Mi corazón se detiene en el momento en que la veo tendida en el piso y bañada de sangre. Ira, odio, dolor en su máxima expresión. Sentimientos que me invaden al instante. No hablo, no emito ni el más mínimo sonido. Me cubro con una coraza de indiferencia y actúo de manera mecánica.
«¿Qué harás si ella muere?»
La pregunta se repite una y otra vez dentro de mi cabeza como un bucle interminable. ¿Qué será de mí si pierdo a la mujer de mi vida? ¿Cómo sobreviviré si las pierdo a las dos?
―¡Ella está