Una noche más sin poder dormir. Siento que la cabeza me va a explotar en miles de pedazos. Tomo la cajetilla de cigarros de la mesa de noche y saco un cilindro. Abro la gaveta y saco un yesquero, sin embargo, cuando estoy a punto de encenderlo, un recuerdo se abre paso en mi memoria…
―¡Joder! ¿Qué carajos me está pasando?
Salgo de la cama después de hacer el amor con Rachel, ahogado y perturbado por las emociones que me embargan.
«¿Ahora lo llamas hacer el amor, Lud? ¿Dónde está el hombre que