Narra: Alexander
El aire en el puerto de Aberdeen se había vuelto irrespirable. El olor a combustible quemado y la estática de los disparos creaban un ambiente donde cada segundo parecía estirarse hasta el infinito. Estaba atrapado tras un bloque de cemento, con el cargador de mi arma táctica casi vacío y la voz de la IA resonando en los altavoces, confirmando que Amelia estaba en la mira.
—¡Amelia, aborta la transferencia! —bramé, mi voz perdiéndose en el estruendo de una granada aturdidora qu