El regreso a Madrid fue tranquilo y controlado como lo había sido la boda. El jet privado aterrizó en la terminal ejecutiva del aeropuerto, Adolfo Suárez. Era perfecto para que nadie los viera, porque querían privacidad. Sin embargo, en el instante en que Sofía pisó suelo madrileño, sintió el cambio en la energía. Ya no sentía la presión o miedo por lo que sea que fuera a ocurrir.
Alejandro tomó su mano mientras caminaban hacia su auto, que ya lo esperaba en el lugar. Había dos autos más, que p