Sofía no podía creer lo que escuchaba. El bufete De la Vega. Era el sueño de cualquier estudiante de derecho, la cumbre a la que aspiraba poder conseguir después de tener experiencia laboral y sí, tal vez, muchos años ejerciendo. Y ahora, Alejandro, con una simple llamada, había abierto esa puerta, permitiéndole mostrar su talento.
¿Él podía ser más perfecto? Eso fue lo que hizo que ella se enamorara de una manera tan profunda. Alejandro siempre ayudaba si podía y era muy entregado a su familia