El viernes amaneció en Málaga con el sol mediterráneo entrando por la ventana de la habitación de Sofía. No había dormido ni un poquito. La adrenalina de la investigación y la inminente llegada de Alejandro habían mantenido sus sentidos en alerta máxima. Se puso el famoso vestido azul que Alejandro había visto en fotos. Era un diseño elegante y hermoso, perfectamente adecuado para la clausura del congreso, pero que él había prometido rasgar. Su cabello lo dejó suelto y se puso unos preciosos za