5. Magnate Noruego.
Lars observaba a Marina retorcerse entre las sábanas de piel de reno. Su respiración era superficial y el rubor de la fiebre le encendía las mejillas de una forma alarmante. Intentó bajarle la temperatura con paños húmedos, pero cuando ella empezó a delirar, llamando a su madre en susurros angustiados, Lars supo que la cortesía y el anonimato se habían acabado.
Ya no era el campesino observando a una modelo. Era el CEO de Thorne Global tomando el control de una crisis.
Bajó las escaleras a zancadas y entró en el cobertizo. Abrió una caja de seguridad camuflada y sacó un teléfono satelital que brilló bajo la luz fría de la luna. Marcó un número de marcación rápida.
—Soy Lars —dijo con una voz de acero que no admitía réplicas—. Activa la unidad médica de emergencia en Oslo. Necesito un equipo de virología y soporte vital en mi cabaña de los fiordos. Ahora mismo.
—Señor Thorne, hay una tormenta de nieve categoría tres sobre el sector... los vuelos civiles están cancelados... —respondió l