6. Magnate Noruego.
Lars guardó el teléfono satelital y se quedó unos minutos mirando la oscuridad del fiordo. La revelación de Gabriel le había dado una pieza del rompecabezas que no esperaba. El miedo de un padre disfrazado de tiranía. Sin embargo, decidió que no era el momento de abrumar a Marina con verdades familiares. Ella necesitaba sanar, no solo de la fiebre, sino del alma.
Regresó a la cabaña en silencio. Los días siguientes fueron una transformación lenta y silenciosa en la dinámica de aquel hogar de ma