John
Las horas pasaban lentamente cuando finalmente la puerta se abrió y Adam entró en la sala VIP.
A John no le agradó verlo, mucho menos saber que había sido él quien atendiera a Elizabeth. Pero no mostrou ninguna reação. Sus ojos permanecían inexpressivos, la postura firme.
Aquel frío distanciamento irritó a Adam.
— John, en primer lugar, estoy aquí como médico — dijo Adam, adoptando un tono profesional y directo.
— Elizabeth sufrió una torcedura en el tobillo. El cuadro más delicado fue una