Residencia de los Walker
La noche cayó silenciosamente sobre la mansión Walker. Elizabeth esperaba en la sala de estar, con el corazón inquieto. En cuanto oyó el motor del coche de John acercándose, se levantó.
Él entró todavía con el traje puesto, pero con los hombros cargados por el día. Llevaba un maletín en las manos, y Elizabeth se dio cuenta inmediatamente de que esa noche no sería como las demás.
—John... —murmuró, yendo hacia él—. Por fin. Me he pasado todo el día esperando tu llamada.