Pamela
Esa misma noche, Pamela entró en su habitación con pasos elegantes y cerró la puerta tras de sí. Cogió el móvil secreto del compartimento oculto del tocador y realizó una llamada.
—¿Está bajo control? —preguntó sin preámbulos.
La voz masculina al otro lado confirmó:
—Sí, señora. La chica está a salvo en el escondite.
—Estupendo —Pamela sonrió, satisfecha—. Lily aún nos será muy útil.
—¿Qué piensa hacer, señora?
—Cambio de planes, David —Pamela habló en voz baja, casi como un susurro cons