Pamela
Esa misma noche, Pamela entró en su habitación con pasos elegantes y cerró la puerta tras de sí. Cogió el móvil secreto del compartimento oculto del tocador y realizó una llamada.
—¿Está bajo control? —preguntó sin preámbulos.
La voz masculina al otro lado confirmó:
—Sí, señora. La chica está a salvo en el escondite.
—Estupendo —Pamela sonrió, satisfecha—. Lily aún nos será muy útil.
—¿Qué piensa hacer, señora?
—Cambio de planes, David —Pamela habló en voz baja, casi como un susurro conspirador—. Tendremos que adelantarlo todo.
Hubo un breve silencio antes de que él murmurara:
— Eso es peligroso. Sabe lo mucho que nos arriesgamos si actuamos de improviso.
— Lo sé —Pamela se recostó en el sillón, relajada, como si estuviera discutiendo algo trivial—. Pero ahora tengo una nueva pieza en el tablero. Lily Wattson.
Al otro lado, David parecía intrigado.
—¿Es la chica que estaba con los Walker?
—Exactamente. La han descubierto y ahora no tiene adónde huir. Está en nuestras manos. —Pa