Media hora más tarde, Lily caminaba por el centro comercial tratando de parecer natural. Fingió interés por los escaparates, entró en unos grandes almacenes, se probó una blusa y compró un helado. Pero el constante escalofrío en su nuca la delataba: había un hombre siempre cerca, observándola.
Su corazón latía tan fuerte que parecía que todos podían oírlo. Cuando un grupo de adolescentes pasó riendo y empujándose, Lily aprovechó el alboroto para infiltrarse entre ellos. El hombre perdió el cont