El salón comedor estaba iluminado con candelabros de cristal, cuyo suave resplandor se reflejaba en los cubiertos impecablemente pulidos. El aroma de las flores se mezclaba con el perfume de los invitados, creando un ambiente sofisticado y formal.
John y Elizabeth entraron juntos, él llevando a su esposa del brazo, e inmediatamente se convirtieron en el centro de todas las miradas por su elegancia y confianza. Los flashes marcaron la presencia de la pareja más encantadora, hermosa y poderosa.
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