El salón comedor estaba iluminado con candelabros de cristal, cuyo suave resplandor se reflejaba en los cubiertos impecablemente pulidos. El aroma de las flores se mezclaba con el perfume de los invitados, creando un ambiente sofisticado y formal.
John y Elizabeth entraron juntos, él llevando a su esposa del brazo, e inmediatamente se convirtieron en el centro de todas las miradas por su elegancia y confianza. Los flashes marcaron la presencia de la pareja más encantadora, hermosa y poderosa.
Antes de que se dieran cuenta, fueron recibidos con cálidos saludos de amigos cercanos: Adam y Sara, Marcus y Marion, Daniel y Sophia.
—¡John, Elizabeth! ¡Qué placer verlos! —exclamó Adam, abrazando a la pareja.
—Os echamos de menos en la última reunión —añadió Sara, sonriendo afectuosamente.
—La verdad es que echaba de menos una buena conversación —dijo Marion, apoyándose en el brazo de Marcus, mientras Sophia pasaba la mano por el hombro de Elizabeth con un gesto ligero y afectuoso.
El ambiente