Residencia de los Walker
Ajeno a lo que se tramaba en torno a la familia Walker, una mañana más comenzaba en la mansión Walker como tantas otras, con risas infantiles resonando por los pasillos. Elizabeth guiaba a los niños a la mesa del desayuno, organizando pacientemente los asientos, mientras Emily balbuceaba palabras sueltas, provocando las carcajadas de sus hermanos mayores.
El chef Joffrey atendía cada petición de los pequeños con una sonrisa, colocando cada plato delante de ellos.
—Así se mal acostumbran —dijo Elizabeth con una sonrisa.
—No se preocupe, señora, lo hago con mucho gusto al ver esas caritas felices.
Mientras el chef Joffrey y su ayudante servían a los pequeños, Elizabeth, con Emily en brazos, la ayudaba a comer su papilla matutina. En cuanto terminó, una de las niñeras vino a recogerla, y Elizabeth prestó atención a los demás hijos, animándonos a comer y a dejar de jugar en la mesa.
John observó la escena en silencio durante unos instantes, apoyado en el marco de