John
John Walker siempre había confiado en sus instintos. Estos le habían guiado en negociaciones arriesgadas, en decisiones empresariales que cambiaron su destino e incluso en momentos decisivos de su vida personal. Y ahora, más que nunca, ese presentimiento sobre Lily no le dejaba tranquilo.
Sin embargo, no podía simplemente decirlo en voz alta. Elizabeth, dulce y confiada, vería en su desconfianza solo una exageración. Los niños, por su parte, ya se habían encariñado demasiado con la joven.