Martha fue la primera en romper el incómodo silencio:
—John, hijo mío... ¿Dónde has estado todo este tiempo? —dijo, apresurándose a acercarse y agarrándolo del brazo, tratando de alejarlo de Elizabeth, ignorando por completo su presencia—. Tu padre y yo estábamos muy preocupados. ¿Verdad, Roger?
—En efecto, hijo mío. No vuelvas a dejarnos así, tu madre se puso... histérica —respondió Roger, tratando de suavizar la situación, aunque sonó más como una constatación.
John arqueó una ceja, soltándos