Los resultados fueron inmediatos. Había docenas de artículos sobre el magnate, el genio de los negocios, el estratega despiadado, el empresario que en pocos años se había convertido en uno de los hombres más ricos e influyentes del mundo. Los reportajes destacaban su frialdad en los negocios, su inteligencia fuera de lo común y su habilidad para convertir todo lo que tocaba en ganancias.
Pero, al buscar información sobre su vida personal, lo que encontró fueron especulaciones sobre su vida amorosa, siempre envuelta en misterio. Pocas menciones a su esposa. Ninguna foto. Ninguna aparición pública. Había fotos de él junto a mujeres hermosas, una en particular, Pamela White, aparecía en varias fotos junto a él.
Después de unos minutos, encontró una nota antigua, fechada hace más de tres años:
“John Walker, uno de los solteros más codiciados del país, sorprende al casarse en una ceremonia discreta y privada, restringida a unos pocos invitados. El nombre de la novia no ha sido revelado”.
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