Desde aquel encuentro, Elizabeth empezó a notar a Steve en varios lugares, incluso en la iglesia, algo que a primera vista parecía una coincidencia. Pero no lo era.
Steve había pasado a observarla discretamente, buscando oportunidades para acercarse a ella. Siempre con respeto, le hacía invitaciones para almorzar o cenar, que ella, invariablemente, rechazaba.
Aquella tarde, Elizabeth salía animada de la obra donde sería su futuro restaurante.
Las reformas estaban casi terminadas y, en breve, po