Aproximadamente una hora después, un ligero golpe en la puerta lo sobresaltó.
"Pase", dijo sin levantar la vista.
La puerta se abrió y Sara entró sonriendo, con el pelo recogido en un moño suelto y los ojos brillantes al verlo.
"Hola, cariño". Se acercó y le dio un suave beso en los labios. "Dijeron que querías hablar conmigo".
Adam levantó la vista y la observó con ternura. Esperó a que se acomodara en el sillón frente a la mesa antes de empezar.
"Tenía razón. John busca a Elizabeth".
Los ojos